CRÓNICA | ​De Gea salvó el empate en Udine

Udine (Italia) 24 Mar 2016
Luis Arnáiz
Carmelo Rubio
Gran noche del cancerbero, que en tres ocasiones impidió la victoria de una peligrosa “squadra azzurra”. Al soberbio tanto italiano de Insigne a los 68’ respondió la furia del cazagoles español Aduriz a los 71’

Deben ustedes perdonar que inicie esta crónica con una licencia en una noche en la que, aparentemente, parece que han ocurrido muchas cosas (la titularidad de David de Gea, dicho sea de paso y como ejemplo).
Dicha licencia tiene algo que ver con el presente y yo creo que bastante más con el pasado. En los aseos de caballeros del estadio del Udinese, hoy salpicado de treinta y pico mil butacas de distintos colores, del negro al blanco, pasando por el azul, el verde, el amarillo, el rojo y el marrón, en los aseos próximos a los vestuarios, repito, aún sobrevive sobre sus mosaicos blancos el “Pinocho” logotipo del Mundial de 1990.

Como España disputó aquí dos de sus encuentros ante la República de Corea y la gran Uruguay del “Principito” Francescoli y de Rubén Sosa, cabe deducir que frente a esos azulejos detuvimos nuestra mirada algunos de los que esta noche nos encontrábamos en el nuevo estadio. Han pasado 26 años, pero esas cosas no se olvidan fácilmente. Y, además, recordar no es malo y mucho menos en Italia.

Una vez explicada la licencia hay que retornar a lo sustancial. Lo sustancial estuvo, presuntamente como se dice ahora para que nadie se coja las manos, en parte de la alineación española, una prueba sin gaseosa ante un rival cuatro veces campioni del mundo y una de Europa, gran asunto, por cierto; una alineación con De Gea y Thiago quizás como elementos clave, y un banquillo con otros que deberían estar como Alba y Silva; una formación de las que tanto gustan a los que tanto gusta especular, sin, además, Iniesta y Busquets, ambos, lesionados, en España, y con una dupla atacante de estreno flamante: el maduro Aduriz y el floreciente Morata.

Hace ya para cuatro años, España le dio una soberana lección a Italia, en Donestk, un estadio hoy en escombros, en la final del Europeo 2012. Ni aquello ni otras diferencias polémicas (Mundial de 1934, Mundial de 1994 y otras muchas historias) evitaron que el público aplaudiera cariñosamente a la selección cuando saltó al campo, más cuando, muy a la italiana, al espectáculo se sumó el vuelo de dos paracaidistas que cayeron sobre el césped con las banderas de ambos países. Un sentidísimo minuto de silencio por las universitarias italianas muertas en el accidente de Tarragona y por las víctimas de los atentados de Bruselas añadió unas gotas de amargura a una prueba muy sugerente.

A falta de, y no creo que sea una exageración decirlo, tres muy probables titulares dentro de unos meses, los mencionados Iniesta, Busquets y Silva, el perfil venía bien para ver otras cosas: a Thiago, conduciendo; a Fábregas y Cesc, en sus flancos. Constatado que Morata no es un ariete por definición, era bueno verle junto a Aduriz, que sí lo es. El resto, o sea, De Gea y su cobertura son bien conocidos. La cuestión era ver la pausa, el toque breve, las incorporaciones, la diligencia, en fin. Como si John Ford estuviera rodando por Udine. A los 15’ se lució De Gea, sacando con las yemas de su mano derecha un disparo de Pellé. Italia tenía más el balón y lo jugaba mejor, por cierto. A los 23’ fue Giacherini el que anduvo cerca del gol con una volea a un centro llegado como siempre desde el lado de Florenzi. A los 39’ se envenenó un remate frontal de Martins, que De Gea, listo, no dejó ir más allá.

España cambió tras el descanso. Entraron sucesivamente en el campo Koke, Nacho, Isco, Silva, con su claridad de siempre,  y Alba, en un comprensible deseo de tejer una red en la línea media hasta ese momento muy poco visible. A los 59’, sin embargo, De Gea volvió a dejar huella de su presencia en el campo, tras un contragolpe bien llevado por la “azzurra”, que dejó solo en la frontal del área al recién aparecido, y muy aplaudido Insigne, que disparó raso y duro donde más duele. La mano salvadora del portero español evitó el tanto y tres minutos más tarde, que fuera Florenzi el que lo consiguiera.

Poco más, nada diría yo, podía pedírsele al guardameta de Vicente del Bosque, convertido en el bastión de la igualada. Y digo poco, porque a los 68’ llegó la más espectacular jugada de la noche en un contraataque fulgurante de los italianos que remachó el rapidísimo Insigne sin que hubiera respuesta posible al juicio sumarísimo de su acción velocísima en las narices de David. Quienes sospecharon que allí se terminaba España se dieron cuenta muy pronto, tres minutos después, de que no era así: una falta botada desde la izquierda acabó con una especie de meleé en torno a Buffon, que apenas si había tenido algún trabajo de riesgo hasta entonces, y del lío salió bien parado uno de los de siempre, Aduriz, que cazó el cuero de abajo arriba. El empate.

A los 76’, Insigne volvió a poner a prueba el talento del portero del “U” con una rara vaselina que el de amarillo (“¡ay si le viera Luis Aragonés!”) conjuró torciendo el cuerpo en una pirueta casi inverosímil. Se desesperó ante tanta respuesta el más que activo atacante azul, mas lo cierto es que con ella cerró De Gea una noche de peligros, lo que nos lleva a la verdad indiscutible de que jugar juegan los que juegan, pero a veces, y para ser justos, hay que cargar más las tintas, y los méritos, en unos que en otros. Espero que esto no suene a herejía. Se ha dicho tantas veces…
 
 
 
 
 
 

FICHA TÉCNICA
Italia:
Buffon, Darmian, Bonucci, Astori, Florenzi (88' De Silvestri), Thiago Motta, Parolo (88' Jorginho), Giaccherini (78' Antonelli), Candreva (61' Bernardeschi), Pellé (61' Zaza), Eder (51' Insigne)

Seleccionador: Antonio Conte
España:
De Gea, Juanfran (78' Jordi Alba), Ramos (46' Nacho) , Piqué, Azpilicueta, San José, Cesc, Thiago (61' Isco), Mata (46' Koke), Morata (85' Alcácer), Aduriz (71' Silva)

Seleccionador: Vicente del Bosque
Disparos
Faltas
Pases
Posesión
1-0 Insigne (minuto 68)
1-1 Aduriz (minuto 69)
El colegiado alemán Deniz Aytekin amonestó con tarjeta amarilla a Motta, Parolo, Cesc y a Piqué
Partido amistoso de preparación para la Eurocopa de Francia
El Dacia Arena de Udine registró lleno absoluto.
La Selección española estrenó su segunda equipación blanca.
Se guardó un minuto de silencio en memoria de los universitarios fallecidos en el accidente de tráfico de Tarragona y de todas las víctimas de los actos terroristas de Bruselas y de otras partes del mundo.