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José Ángel Iribar Cortajarena
IRIBAR
José Ángel Iribar Cortajarena
Zarautz, Gipuzkoa · 1/03/1943
Goles: 0
Partidos: 49
Ganados: 23
Empatados: 16
Perdidos: 10

José Ángel Iribar Kortajarena (Zarautz, Guipúzcoa, 1 de marzo de 1943) debutó con la Selección el 11 de marzo del 64, en un España-Eire de la fase de clasificación para la Eurocopa del 64. Su época coincidió con la llegada de José Villalonga al cargo de Seleccionador con el objetivo de renovar el equipo.

Iribar tenía solo 21 años cuando se produjo su debut como internacional: "Coincidió con unos muy malos resultados anteriores. Contra Escocia, España perdió un amistoso por 0-5 ó 0-6. Cuando entró Villalonga quería gente joven. Yo tuve la suerte de haber jugado una eliminatoria contra el Atlético cuando Villalonga era su entrenador, y me salieron dos muy buenos partidos, y eso hizo que me siguiera un poco y me diera la oportunidad".

En 1964, apenas tres meses después de debutar, se proclamó campeón de Europa con la Selección y en 1966 jugó el Mundial de Inglaterra, el mismo año en el que Iribar agrandó su leyenda en la final de Copa en la que el Athletic perdió por 2-0 ante el Real Zaragoza de 'Los Cinco Magníficos'.

Aquella final del 64 fue un partido muy difícil desde el punto de vista deportivo y político (la España franquista se medía a la URSS comunista cuando en 1960 el régimen se había negado a que la Selección jugara con los rusos).

"Nosotros estábamos preocupados de jugar e intentábamos meternos lo menos posible en temas políticos -recuerda Iribar. Ya se preocupaban bastante los organismos deportivos, dirigidos por hombres de la Falange, de hacer discursos salidos de tono. Por ejemplo, recuerdo cuando nos tocó jugar contra Inglaterra, la Pérfida Albión para esta gente, que parecía que había que morir en el intento de ganarles porque si no íbamos a desprestigiar  la raza. Cuando eso ocurría nosotros nos mirábamos los unos a los otros y decíamos “vamos a dedicarnos a jugar”. El seleccionador era Villalonga, que por supuesto era militar, pero también un gran entrenador. Ante tanta presión intentó aislarnos  lo máximo posible y nos llevó al monte, a un sitio alejado que nos permitiera concentrarnos. Nos mentalizó bien para ganar, teníamos una selección muy buena, sobre todo en la delantera, y finalmente pudimos batir a la URSS en la final".

España conquistó su primera Eurocopa e Iríbar un recuerdo inolvidable: "Jugué contra Yashin la final de la Eurocopa de España, que ganamos 2-1. (Me regaló) su  jersey del Dinamo de Moscú. Siempre fui una persona muy tímida y al finalizar el partido no me atrevía a pedírselo, pero Paquito, el del Valencia, que era muy simpático, fue al vestuario ruso y se lo pidió. Le dio el del Dinamo, que me parece que era con el que jugaba  en la selección. Aún lo tengo guardado en casa".

Como recuerda Marcelino, el autor del gol de la victoria, Iribar "era un portero que imponía. Iribar y Yashin son los dos mejores de la historia. Seguros, grandes, increíbles bajo palos y en las salidas. Tenían jerarquía. A Yashin le marqué de cabeza".

Con la Selección, como con el Athletic, logró paradas ya míticas como una ante Escocia, que recuerda Txutxi Aranguren: "Era tan grande que una vez con la selección española en Escocia, hizo una parada por la escuadra, en la que voló, sujetó el balón y cayó con él atenazado. Y todo el campo se hizo silencio, como no dando crédito a lo ocurrido. ¡Cómo iba a fallar el Chopo!”.

Iribar tenía unas características que lo hacían único: "Yo era un portero natural. Notaba que daba seguridad e intentaba atajar de la manera más normal posible para que el contrario pensara “este lo hace fácil”. Pasaba de frivolidades y de adornos. Mi preocupación era estar siempre bien colocado. ¿Alguna característica especial que le diferenciara? Quizá el saque con la mano. Entonces no existía mucho esa jugada, el portero aguantaba y despejaba, no hacía pases con la mano, pero yo tenía esa intuición. Siempre puedes encontrar a alguien desmarcado cuando tienes la pelota. Creo que fue una aportación que hice".

Sin aspavientos ni gritos, y pese a su juventud, se hacía sin problemas con los mandos de la defensa: "Cuando hay que mandar hay que ser muy firme, con mensajes concretos, que el que está delante los capte rápido, si no le puedes hacer perder la concentración. Yo siempre he utilizado esa fórmula para dirigir, en la estrategia y en todo".

"El portero debe tener psicología, saber a quién te estás dirigiendo -comentaba en una entrevista en el diario El País. No es lo mismo un defensa que otro. Lo que yo echo en falta ahora, en cuanto a la psicología de los porteros con sus compañeros, es el ánimo. Yo ahora veo que la gente se enfrenta en seguida, que se echan la culpa el uno al otro. Nunca he tenido ese problema. Yo también he cometido errores y hay que reconocerlo y seguir. Pero si falla otro hay que animar, no de una manera especialmente efusiva, que parezca que vas a consolar".

Antes de que el balón se cruzara en su camino, Iribar aprendió el oficio de tornero, afortunadamente para los aficonados españoles y para los del Athletic de Bilbao, su único club, decidió dedicarse al fútbol: "Yo empecé a jugar a fútbol en Zarautz, mi pueblo, en el equipo del colegio y en la playa con mis amigos. Entonces lo hacía por pura diversión. Cuando estaba en juveniles del C.D Zarauz, el Baskonia (que entonces no era filial del Athletic) me fichó y empecé a profesionalizarme. Aquello era la Segunda División y tenía contacto directo con varios equipos de primera.

Sus grandes referentes le sirvieron para ir madurando y creciendo: "En Zarautz, en tercera división, me fijaba en un portero que se llamaba Edmundo, muy sobrio. Ya en el Athletic, recuerdo un partido que dieron en televisión entre Inglaterra y la URSS. Aquel día ofrecieron un reportaje un poco más extenso de lo habitual y pude ver en acción a Lev Yashin, que me dejó impresionado. Estaba considerado como el mejor del mundo, hasta el punto que siempre estaba en las listas para el Balón de Oro (lo ganó en 1963, único portero en la historia), algo muy difícil con todos los delanteros que había entonces".

Se retiró en 1976 en un partido contra la Alemania Federal.