Se cumplen 93 años del primer partido de la Selección española

Ciudad del Fútbol 27 Ago 2013
El camino que inició la Selección española y que ha culminado en las dos Eurocopas y el Mundial de 2010 se inició allá por 1920 en Amberes. Un 28 de agosto de aquel año España jugaba el primer partido de su historia

Se conmemoran, por lo tanto, 93 años de ese primer encuentro que disputó la Selección española.

Fue en el estadio del Parque de la Unión St. Gilloise (Amberes) ante Dinamarca en plenos Juegos Olímpicos de Amberes, en 1920.

Dicen las crónicas de la época que fue un encuentro igualado con ataques por ambas partes hasta que en el minuto 54 Belauste, que ejercía de capitán, dio un pase a Pagaza. Este corrió la banda izquierda y remató con fuerza. El portero danés no fue capaz de atrapar el balón y el despeje lo recogió Pagaza cuyo centro hacia atrás llegó a Patricio, que anotó el primer tanto de la historia de la Selección.

Dinamarca se lanzó al ataque y chocó con un portento como Ricardo Zamora que demostró por qué se le conocía como "El Divino". Como recordaba José María Sirvent en el diario El País en 1984: "Los últimos minutos fueron dramáticos, porque España jugaba con 10 jugadores por lesión de Samitier. Al final, El Divino logró mantener imbatida su meta y fue sacado a hombros. La Prensa belga comenzó a fijarse en él, porque el equipo español era el próximo rival de Bélgica".

Aquella noche los jugadores celebraron un banquete para celebrar la victoria y todos tenían muy presentes las palabras de Rene Petit jugador francés que estaba en Amberes con su Selección y que les dijo: "Sabéis lo que habéis hecho... habéis ganado a una de las mejores selecciones del mundo".

La alineación de la Selección española de aquel día fue, con toda justicia, histórica: estuvo formada por Zamora; Samitier, Sesúmaga, Otero, Arrate, Belauste, "Pichichi", Acedo, Eguiazábal, Patricio y Pagaza.

Pero un nombre quedó para la eternidad, el de Patricio Arabolaza, nacido en Irún en 1893. Jugó todos los partidos de aquellos JJOO y falleció muy joven, en 1935, a los 42 años de edad. En su ciudad natal, Irún, una calle lleva aún su nombre, la del campo de un equipo legendario, el Real Unión.