Así fue el 12-1 y así lo contaron

Ciudad del Fútbol 24 Nov 2013
La Real Federación Española de Fútbol homenajea a los héroes de la gesta ante Malta con motivo del treinta aniversario. Sólo un puñado de periodistas cubrió aquel acontecimiento y SEFUTBOL ha charlado con algunos de ellos

"La emoción del momento hizo que a partir del séptimo gol se desatase la locura y lo de mi gallo cuando logramos el decimosegundo tanto es algo normal porque nadie está preparado para algo así. Han pasado treinta años y la gente sigue parándome por la calle para gritarme lo de ¡gol de Señor! Yo siempre me he negado a hacerlo de nuevo y eso que me han llegado ofertas desde el cine, los medios o la publicidad, porque es irrepetible, te sale en un momento determinado y así fue".

José Ángel de la Casa guarda frescos los recuerdos de aquel partido tres decenios después y eso que reconoce que poca gente le prestó atención en el momento "porque hacía mucho frío, estaba cerca la Navidad y los aficionados sabían que era casi imposible lograr algo así. Nosotros por ejemplo ni siquiera teníamos cabina, narré yo solo, sin comentarista y con Alfonso Azuara a pie de campo junto al Seleccionador Miguel Muñoz. El realizador de TVE, Ramón Díez, estaba muy enfadado porque le habían quitado una cámara, sólo disponíamos de cinco para una retransmisión, algo que ahora emplea cualquier televisión local para un choque de Tercera". 

Este veterano periodista, hoy vecino de su pueblo toledano de Los Cerralbos, y que declara como "una etapa cerrada de mi vida mi paso por la televisión", será uno de los ilustres invitados de la RFEF para el homenaje que este martes tributará a los protagonistas del 12-1 en la localidad onubense de Minas de Riotinto. Allí compartirá anécdotas con los jugadores, entre ellas, su pequeña gran contribución a la remontada, consistente "en el vídeo del Holanda - Malta disputado en Rotterdam que los holandeses ganaron por 6-0. Yo estuve viendolo durante el sábado y el lunes viajé a Sevilla para darle la copia del partido a Muñoz. Los futbolistas estuvieron analizándolo y se dieron cuenta que pese a que los malteses encajaron media docena pudieron haber sido muchos más. Fue en ese momento cuando comenzaron a creer que era posible ganar por once goles y luego me reconocieron que eso les ayudó mucho".

Aquel 21 de diciembre se obró el milagro en el Benito Villamarín y "días después, creo que la mañana del 23 o la de Nochebuena, Televisión Española decidió repetir el partido ya que mucha gente no lo había visto o desconectaron en el descanso al ver que era imposible la gesta. A mí se me ocurrió la idea de montar un plató con el Seleccionador y varios comentaristas. Empezamos la retransmisión con nuestra charla y tuvimos que interrumpirlo porque los espectadores llamaban pidiendo que nos callasemos porque querían escuchar la narración tal y como se produjo".

El teléfono del Oromana 

Roberto Gómez fue unos de los reporteros que cubrió aquel acontecimiento, con la particularidad de que "era el único periodista alojado en el hotel Oromana en Alcalá de Guadaira donde estaba concentrada la Selección y durante los días previos todos los jugadores, incluidos Miguel Muñoz y Vicente Miera decían que se podía lograr. Había un ambiente emocional en un país golpeado por entonces por los atentados de ETA y el GRAPO y sólo cuatro días antes se produjo el incendio de la discoteca Alcalá 20 en Madrid, en el que murieron decenas de personas. Veníamos del Mundial de España y necesitábamos un revulsivo que nos animase".

El informador extremeño recuerda especialmente la euforia del vestuario a la conclusión del encuentro cuando "entré y vi al delegado del Betis, Gregorio Conejo, con 25 balones para que los firmasen los jugadores y desde entonces aparecen pelotas de aquel día por todos los lados. Lo curioso es que después del partido en el hotel Oromana no hubo celebración. Al día siguiente fue el sorteo de la lotería y había que levantarse temprano para coger el avíón, ya que entonces no existía el AVE. En el hotel sólo había un teléfono y todos querían llamar mientras se recibían felicitaciones de todas partes, incluida la del Presidente del gobierno, Felipe González y la Casa Real. De esta manera las conversaciones eran cortísimas porque todos estaban llamando y el teléfono no dejaba de comunicar, mientras el pueblo de Alcalá de Guadaira se acercó en masa al hotel para ver a los jugadores".

Roberto Gómez distingue aquella jornada como "uno de los días más felices de mi vida profesional" y recuerda que "durante la retransmisión para la Cadena SER que hice con Héctor del Mar y el humorista Josele, le tuve que decir a Héctor que cantase los goles más cortos porque empalmábamos un tanto con otro en la segunda parte".

Voces rotas en las cabinas de prensa

El propio narrador, uno de los más veteranos relatores del fútbol en España, adonde llegó en el año 1974 procedente de su Buenos Aires natal para convertirse además en una voz inimitable de la lucha libre, le cuenta a SEFUTBOL que "nos habíamos tomado el partido un poco con humor y de ahí que contasemos con Josele. No me atraganté durante la retransmisión, pero para mantener el ritmo mi garganta sufría mucho porque había que transmitir emoción y tú mismo te emocionas, ahora mismo incluso cuando lo rememoro. Yo siempre he dicho que soy un futbolista fracasado y aquel día más que ninguno me hubiese gustado estar abajo en el campo".

Como si hubiese sido ayer mismo, Héctor del Mar tiene fijos en su retina "los momentos previos al España - Malta. Fuimos muy temprano al estadio siguiendo mi costumbre y cada hora entrábamos para informativos. Hacía mucho frío, con las gradas semivacías al principio hasta que Sevilla se volcó. Lo del público andaluz fue impresionante, contagiaron a todo el mundo y los propios técnicos de sonido se me subían a la chepa celebrando los goles. Fue inolvidable, en ese tiempo no ganábamos títulos como ahora y lograr eso parecía increíble, cualquiera que haya jugado lo sabe, si sigo hablando, se me vienen las lágrimas a los ojos".

Pedro Pablo Parrado era quien dirigía el equipo de la Cadena COPE aquella tarde "con Quintín Rodríguez, Carlos León, Agustín Rodríguez, el inolvidable Andrés Montes y creo que Cardeñosa como comentarista. Un grupo de profesionales que llegaron a llorar al ver aquello. Recuerdo la emoción, la intensidad,  las gargantas rotas en la cabina y la locura de la grada, donde estaba la noticia. Fue un hito histórico".

El periodista asturiano reconoce que "entre los reporteros había apuestas y sí es verdad que alguno apuntaba a que podía remontarse, pero sin mucha convicción. Nadie creía de verdad, pero ese día resucitó la furia española y se consiguió. Fue el triunfo de una ilusión aliada con el milagro".