CRÓNICA | Siempre nos queda Casillas

Cluj-Napoca (Rumanía) 27 Mar 2016
Luis Arnáiz
Carmelo Rubio
La Selección española de fútbol cerró el mes de marzo con un trabado choque ante una selección rumana que estará entre las participantes del Campeonato de Europa. España vuelve al trabajo ya en el mes de mayo

Los partidos amistosos, o de pruebas, son lo que son y sirven para lo que sirven. Valen para ver cosas, naturalmente que sí, pero en contadas ocasiones son encuentros que diluciden grandes incógnitas, máxime cuando los cambios en las alineaciones son generosos. Los partidos amistosos no suelen causar tampoco grandes emociones sobre el terreno de juego a no ser que existan rivalidades irreconciliables, casi todas entre vecinos, cuentas que saldar o desquites que materializar. Los partidos de pruebas tampoco tienen que tomarse al pie de la letra por sus resultados, que pueden variar significativamente cuando en lugar de nada que decidir tienen mucho por lo que hacer- lo. Es decir, nadie debería rasgarse las vestiduras ante el hecho de que dos de los remates más peligrosos de España ante Rumanía, en Cluj, salieran de la cabeza y del pie derecho de Piqué. Nadie debería hacerlo, a pesar de que Del Bosque utilizara para mejorar esa suerte tan esquiva del gol a una dupla ofensiva formada inicialmente por Alcácer y Nolito, y durante los últimos veinte a otra compuesta por Aduriz y Morata, los titulares de Udine.

Los partidos amistosos tienen sus valores, qué duda cabe. Es obvio que se ven cosas en ellos. Hay que darles la importancia que significan sobre todo cuando se logran dos empates a domicilio ante Italia y Rumanía, respectiva- mente. Son dos tablas a apreciar excepto que solo se quiera ver la cara de las carencias, que es algo muy manejado en el mundo del fútbol. Carencias atacantes es claro que hubo pues, de otro modo, Vicente del Bosque no habría buscado por el modo de la urgencia y la generosidad numérica las soluciones que trató de hallar y no encontró en el Arena de Cluj. De haber rodado todo como hubiera sido de desear, Del Bosque no habría utilizado a jugadores que utilizó, algunos ya con la carga del partido de Udine, y se habría limitado a modificaciones protocolarias por decirlo de algún modo. Pero no. El seleccionador manejó todo su arsenal atacante y de construcción en su afán de ganar el partido sin conseguirlo. Es, sin duda, algo que hay que mejorar.

Los partidos amistosos sirven para demostrar muchas cosas. Por si había dudas, que las había en sectores muy determinados, sobre Casillas, Iker las despejó todas. Como casi siempre. La espiral de las especulaciones se había abierto, mejor dicho, había vuelto a abrirse al comprobar que ante Italia, rival mayor, con el supuesto mejor equipo, Del Bosque puso bajo palos a De Gea, que, por cierto, estuvo soberbio. Quienes esperaban, y haberlo hailos, que Casillas encajara esa situación con una bajada de brazos es que no conocen al de Móstoles; quienes auguraban que con ello se terminaba un ciclo y que Iker se hallaba a dos pasos de echar el cierre al kiosko, más aún. Los que creen que uno de los mejores españoles del último decenio y uno de los mejores por- teros de la historia del fútbol español va a irse por la puerta de atrás, sin decir ni pío y con la cabeza gacha no saben con quién se las gastan.

Si en Udine fue De Gea el que sostuvo antes y después del gol de Aduriz las tablas, en Cluj fue Casillas el que impidió que Rumanía se adelantara en el marcador en el primer tiempo. Las primeras impresiones que dio Iker fueron muy esclarecedoras: se quitó de puños un par de remates envenenados. Con susto vio pasar a los siete minutos un remate junto a un poste y tras dos intervenciones de tipo menor, el Casillas de siempre emergió, deteniendo dos disparos fuertes, secos y rasos que llevaban veneno; dos de esos disparos ante los que hay que estar muy atento, moverse con rapidez y agilidad, y poner a prueba lumbares y riñones. Esas dos paradas en el último tercio del primer período salvaron a España de dos goles y quién sabe de qué más.

España no jugó en Cluj un excelente partido, supongo que para muchos ni siquiera bueno, y no pasa nada por admitirlo. El empate no fue malo frente a un adversario animoso, que apretó mucho por las bandas, cortando cualquier posibilidad de contragolpe de Mario y Alba, y que utilizó el contrapié como arma fundamental contra el medio campo español, una línea que durante la primera mitad solo aclaró Silva, aunque Koke tuviera más presencia en ella que en Udine. Desde luego, no la suficiente para romper a los defensas de Ruma- nía, que empezaron con dudas y acabaron mejorando notablemente cuando el partido iba consumiendo sus minutos. Ante la España de Aduriz, Morata, Koke, Isco, Silva, Mata y Cesc, que con todo eso llegó a jugar la selección, fue contra la que los rumanos se mostraron más sólidos.

La selección concluyó sus dos amistosos con sendos empates, un gol a favor y uno en contra. No es el bagaje ideal, porque demuestra que hay asignaturas pendientes, y la de hacer goles resulta esencial, pero tampoco es como para tirarse de los pelos. Este equipo ganó la Eurocopa de 2008 con un tanto de Torres y el Mundial de 2010, con el de Iniesta en la prórroga. Durante un tiempo, en la etapa de Luis, incluso se especuló y llegó a jugarse sin un delantero puro y duro, aunque eso lo discute Del Bosque con su argumentario de llegadas de Silva, Cesc, Iniesta, Mata... Lo que los dos amistosos de Udine y Cluj han dejado claro, clarísimo, es que el de los porteros de categoría, categoría, lo que se dice categoría, es un tema que tenemos más que resuelto da en nuestro caso, y que, por delante de ellos, hay una línea Maginot más solvente (es un decir) que la levantada por los franceses, con un Piqué imperial, guste más o gusten menos, le ovacionen o le piten, también es palpable. Del Bosque tuvo hacia él cuando le sustituyó en el Arena de Cluj un gesto de agradecimiento y complicidad: una de esas palmaditas cariñosas que lo dicen todo. Era más que justa.

Con porteros y defensas así no debería haber problemas en Francia. Ahora hay que ajustar otros asuntos. No se asusten: hay tiempo y talento para ello.
 

FICHA TÉCNICA
Rumanía:
Tatarusanu, Sapunaru, Chiriches, Grigore, Filip, Popa (61' Torje), Pintilii (91' Ropotan), Stanciu (85' Sanmartean), Hoban, Stancu (67' Ivan) y Andone (74' Rusescu)

Seleccionador: Anghel Iordanescu
España:
Casillas, Mario, Piqué (52' Nacho), Bartra, Jordi Alba, Koke, Sergi Roberto (60' Cesc), Pedro (67' Mata), Silva (79' Morata), Nolito (46' Isco) y Paco Alcácer (60' Adúriz)

Seleccionador: Vicente del Bosque
Disparos
Faltas
Pases
Posesión
El colegiado francés Ruddy Buquet amonestó con tarjeta amarilla a Popa, Isco y Jordi Alba
Partido amistoso de preparación para la Eurocopa de Francia de 2016
Cluj Arena

El estadio registró lleno absoluto.

Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Johan Cruyff.