CRÓNICA | Siete minutos mágicos en Wembley

Londres (Inglaterra) 15 Nov 2016
Carmelo Rubio

*España iguala (2-2) un partido que se le puso cuesta arriba con dos goles de Inglaterra, ventaja que acortó a los 88 Aspas y que neutralizó Isco a los 94.

*La selección, sensiblemente diferente a la que se enfrentó a Macedonia,  reaccionó de manera formidable en el último tramo del encuentro, en el que realizó seis cambios.

Todos los aficionados al fútbol reverencian el que se juega, sea bueno, malo o regular, en Wembley, reconvertido hoy en un escenario fastuoso. No importa que desde tiempo imperecedero la selección que lo disfruta en propiedad, Inglaterra, vague sin pena ni gloria por los grandes campeonatos. Inglaterra sigue siendo el único grande de Europa que no ha levantado la EURO y si bien fue campeón mundial en el 66 como organizador hasta aquella hazaña dejó un regusto amargo por cómo se produjo. A pesar de los grandes Bobby Moore, Bobby Charlton y algunos más. Nada, sin embargo, que haya mitigado la sed de fútbol que sienten los londinenses, en particular, y los ingleses, en general.

Wembley no ve a una gran selección de las suyas desde hace años. Eso no impide que la gente acuda en masa a su flamante campo, que se divierta, pase lo que pase, y que el espectáculo previo resulte insuperable y una lección de entretenimiento. Son insuperables los ingleses en eso y si las cosas se les ponen de cara tanto mejor. Sucedió a los siete minutos, tras perder Vitolo un balón en medio campo, del que salió como un rayo un pase al centro de la defensa española, centro mal cortado que dejó a Reina ante lo imposible. Como lo que es imposible lo es, el guardameta derribó a Vardy y el penalti indiscutible lo transformó Lallana. El partido apenas había comenzado. Nadie podía imaginar lo que ocurriría después, especialmente en el último suspiro.

Inglaterra ejerció una presión feroz al centro del campo español

Lopetegui descubrió para una cita de tanto riesgo la formación de un equipo sensiblemente diferente al de Granada. Entraron en él Reina, Azpilicueta, Iñigo Martínez y Mata. No descargó de él, por tanto, a algunas piezas esenciales como Busquets, Thiago y Silva, convertidos por méritos propios en el sostén del grupo. Tampoco a Vitolo, infortunado en la acción previa al gol. Sobre los tres mediocampistas, y sobre Mata, Inglaterra ejerció una presión feroz, saliendo al corte de cualquier intento de enhebrar una jugada larga o medianamente pensada. Henderson se fijó como un secante incendiario sobre Busquets y Dier no perdió de vista a Mata en ningún momento. Silva, más libre, sufrió un permanente acoso, unas veces de Henderson y otras de Dier. Neutralizada la fluidez indispensable del fútbol de España en el centro aún hubo ocasión para que cerca del cuarto de hora Vitolo empatara. Pero su medio giro se saldó con un disparo flojito y desviado.

Reducidos los espacios naturales en los que el fútbol de España permite que sea más que su rival, Inglaterra optó por la vía de la precaución y el contrapié sin ningún rubor. Tampoco están sobrados de talentos en la zona en la que se construye el fútbol. Más todavía cuando se fue Lallana, al que sustituyó Walcott. Muy físicos, los de Southgate optaron por la teoría de la prudencia ante un adversario al que le costaba sobremanera ir más allá del segundo pase. No remató España con peligro en todo el resto del primer tiempo, a excepción hecha del disparo de Vitolo. Muy en lo suyo, poca habilidad y muchos pulmones, los ingleses jugaron al choque sin remordimiento alguno, una incomodidad añadida para la selección española. La lógica fue que el contragolpe inglés, dos entre los minutos 35 y 37, causaron más sustos para Reina que todos los intentos de los de Lopetegui, varados entre el medio campo y lejos de la línea de ataque. Ver en esas condiciones a Vitolo y a Aduriz resultaba un sueño. No hubo respiro para España en todo el primer tiempo, enredada y enredada, con el aliento inglés siempre en el cogote de los de Julen.

Lopetegui trató de darle respuesta a la situación planteada por Inglaterra, que si tenía como plan anular la creación de fútbol español en medio campo lo había logrado con creces durante los primeros tres cuartos de hora de juego. España fue remodelada. Entraron en el campo Koke y Aspas, debutante, en los puestos de Mata y Vitolo, pero apenas hubo tiempo de intentar algo. A los 47’, Thiago no llegó a controlar un balón que, después, persiguió inútilmente. Aunque España desbarató el primer ataque en masa de los ingleses, no pudo hacerlo con el segundo. Vardy apareció para en plancha, por las bravas, cabecear de forma impecable el segundo gol de la noche. Él y Lingard se quedaron unos segundos como de piedra para celebrarlo. Era el minuto 47 de partido. Tres después, Reina tuvo que salvar lo que parecía insalvable.

Aquella tormenta pudo amainar a los 54’, tras la mejor jugada ofensiva de la selección, acción llevada por Silva y prolongada por Carvajal. La jugada acabó a pies de Aspas, que por el canto de un euro no consiguió batir a Hart. España se jugó entonces otra carta de refuerzo en el medio campo, del que salió Thiago para que entrara Ander Herrera, otro debutante. Silva y Aduriz dejaron sus puestos sobre la hora de juego a Isco y Morata, en lo que era un intento de urgencia de revertir la situación, pero era ya mucha cuesta la que había que subir ante un enemigo bien pertrechado en defensa, correoso a lo largo y ancho del terreno, muy confiado en su tremenda solidez. Los remedios no dieron el resultado deseable. Los casi 84.000 espectadores que asistieron al encuentro se daban más que contentos con todo, victoria clara, escasos peligros para Hart y falta de orden del adversario de medio campo hacia arriba,  excepto, claro, los dos millares de españoles, que, sin suerte, animaron al equipo.

Un un golazo de Aspas a los 87’ largos abrió de manera casi milagrosa la puerta a la esperanza

La última baza se jugó con la presencia de Nolito a los 77’ por Busquets. Resultó absolutamente gracias a la intensa y generosa entrega de todos los jugadores españoles, a los que nada cabe reprochar en ese sentido. Un un golazo de Aspas a los 87’ largos abrió de manera casi milagrosa la puerta a la esperanza, después de los sufrimientos pagados hasta entonces. Parecía imposible, porque no quedaba tiempo y los ingleses se defendían como gatos panza arriba, pero el empate estaba asomando por la esquina. A los 88’, Isco estuvo a punto de lograr lo que parecía lejos de cualquier posibilidad y el sueño se hizo realidad a los cuatro de la prolongación, con un disparo de Isco que hizo enloquecer a los españoles presentes en la catedral, a los jugadores, que jamás se dieron por vencidos, insuperables en eso.

España empató en Wembley un partido que estaba marcado y tenía prácticamente perdido, pero con esta gente esas son palabras mayores. No conviene utilizarlas. Lo demostraron, una vez más, en Wembley, y con muchos aficionados ingleses ya camino de sus casas, estupefactos ante lo que acababan de presenciar.
 

F
Amistoso
Estadio Wembley
Londres (ING)
15/11/2016
21:00h. (Hora peninsular)
Ovidiu Alin Hategan (ROM)
Octavian Sovre (ROM)
Sebastian Gheorghe (ROM)
Pavel Cristian Balaj (ROM)
14ºC - 64ºF
94%
14 km/h
2
Inglaterra
Inglaterra
Lallana (p) 8', Vardy 47'
1 Hart13 Heaton 45'
2 Clyne
3 Rose
4 Dier
5 Cahill16 Jagielka 45'
6 Stones
7 Sterling17 Townsend 64'
8 Henderson
9 Vardy20 Rashford 66'
10 Lingard
11 Lallana14 Walcott 26'
Seleccionador: Gareth Southgate
2
España
España
Aspas 89', Isco 95'
23 Reina
2 Azpilicueta
20 Nolito 77' 5 Busquets
6 Nacho
7 Morata 63' 9 Aduriz
17 Ander H. 55' 10 Thiago
8 Koke 45' 11 Vitolo
19 Aspas 45' 13 Mata
15 Carvajal
16 Íñigo M.
22 Isco 63' 21 Silva
Seleccionador: Julen Lopetegui